
La propuesta pedagógica del Godspell surge como necesidad de hacer realidad una educación personalizada.
La rigidez de un aula con bancos alineados mirando a un pizarrón, con un profesor que "explica", y con alumnos tomando apuntes para luego estudiar de un único texto, y ser evaluado "dando lección al frente", se cambia por un aula donde "se ve", "se siente" y "se escucha", un clima de valores. Este clima, compatible con el desarrollo del cuerpo, del cerebro y del alma, es fundamental como base para poder aprender y Comprender.
Los estudios de la neurociencia vienen a apoyar lo que antes del presente siglo, un educador intuía. El papel de la emociones es fundamental para abrir (¡o cerrar!) las ventanas de oportunidad al pensamiento propiamente dicho que se desarrolla en la corteza cerebral.

